BOTÁNICA

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CARACTERIZACIÓN DE 627 ESPECIES

 

Se llega justo en el fundamento de la vida: madre ¿Por qué vivimos?

Probablemente no hay una respuesta. Vivimos para trabajar. Trabajamos para vivir. Pero nuestras crisis recientes han demostrado una vez más que hay una gran diferencia entre "ganarse la vida" y "dinero". Algunas sociedades privadas ganaron mucho dinero. Los bancos tomaron riesgos que resultaron ser insólito en retrospectiva, pero ahora hacemos lo mismo con nuestro planeta, el medio ambiente y nuestro entorno. Con el fin de ganar más, ahora nos comprometemos cada vez más saqueando de la tierra. Los bancos quebraron, lo que hace la tierra en ese caso?

Queremos la tierra y su gente, sus plantas y animales, aire y agua. Esperemos que el Internet será grande para continuar haciendo contribuciones positivas a la comprensión de los pueblos. No puedomos tener más conflictos que se resuelven con armas de fuego. Ya somos 7 mil millones y ocupa demasiado espacio, y luego entrar en conflicto armado .... El hombre se encuentra todavía en la era de los dinosaurios, o la cabeza de un hombre de Neandertal, una disculpa por este último, nunca lo hemos conocido, pero es una ecuación imaginaria, asistimos como especie no mucho la tolerancia.

 

LOS MIL Y UN SUEÑOS DE LA MACARENA
Erase una vez…

un sueño, un deseo repitiéndose a lo largo de mil y una noches, y es que cada campesino tenga su propio Jardín Botánico, como también las generaciones venideras.

El comienzo, sin embargo, no es fácil. Una finca aquí, en la Macarena, o incluso en cualquier lugar de Colombia, la finca lindaba con la selva, el bosque original, virgen, se extendía hasta aquí no hace mucho. Pero de él se apoderó el hombre, cortándolo y quemándolo. La suerte de muchos animales no es entonces menos cruel. El terreno se transformó en baldío destinado a sembrar maíz por solo un año, luego en pasto destinado para el ganado vacuno. Pero rápidamente el pasto se agota y el agricultor no encuentra otro remedio que volver a destruir una nueva porción de selva, y así avanzando como un cáncer.

Más sabio no es el hombre que llegó de afuera, del norte, en cualquier tiempo o lugar, su instinto de supervivencia a corto plazo lo lleva a destruir la selva. En Europa, en Polonia se puede encontrar solo una pequeña zona de bosque original y en América del Norte, su superficie se limita ahora quizas a un 7%.

Y ahora llega el anhelado sueño, ¿puede creerse en un milagro?, El agricultor toma conciencia, ya no quiere destruir la selva. Por lo menos intentar otra cosa, detenerse en este instante.

No cortar más árboles. El campesino se da cuenta de la necesidad de vivir respetando el medio ambiente, su entorno. Las plantas, los animales, el aire, el agua, tienen que llegar a tener voz, a tener derechos. Se deben respetar, valorarlos, en vez de verse atropellados y destruidos. Pero llegado este sueño el campesino se da cuenta que tiene que adquirir respeto y lealtad de parte de la sociedad y la política.

El anhelado sueño, que cada agricultor llegase a crear su propio Jardín Botánico en la Macarena. Un Jardín, una finca en la cual pueden sembrar sus propias verduras, sus propios árboles frutales. El Jardín Botánico de la Macarena, una huerta Maravillosa, donde el agricultor puede estar soñándose en el paraíso, ahora y aquí.

Tal sueño puede volverse realidad, es incluso sencillo. Ya no se debe admitir que se corten bosques enteros convirtiéndolos en terreno baldío, dejando un pobre pasto, sin ningún árbol para protegerlo del calor abrasador del sol tropical, de la vorágine de las lluvias del trópico.

Si en Europa para crear un Jardín Botánico, es preciso importar y plantar artificialmente las más diversas especies, en la Macarena, la cosa es sencilla, ya todo está disponible. Basta con mirar, escuchar, oler, sentir, palpar, basta con detenerse, así se descubre de todo a cada momento. Cada metro cuadrado tiene su Magnifica diversidad, distinta incluso del lugar vecino. Cortándolas lo pierdes todo, no queda biodiversidad. ¿Qué se gana, un puñado de maíz, algunas vacas? ¿Quién puede creerse ganador? En nuestra sociedad que habla tanto de derechos, ¿Dónde está aquí el derecho?

La intención, es reunir todas las personas de la Macarena en este gran Jardín Botánico, estas fincas, protegiendo y respetando todo lo posible de este ecosistema tan particular gracias a la vecina presencia de la selva. Estudiando, disfrutando con asombro, compartiendo con otros tantas riquezas.

Claro que se puede seguir con la Ganadería, pero en equilibrio con la naturaleza y pensando a largo plazo. Los campesinos de la Macarena, serán así pioneros al demostrar la posibilidad de vivir sin seguir destruyendo la selva. Ya existen en el Meta fincas que aplican técnicas que permiten conservar la naturaleza. Y recuperar terreno. Pero tal aplicación supone formaciones, pequeños cursos; las autoridades, sin embargo hasta ahora, no parecen tener interés.

Hablando de autoridades y multinacionales, el pequeño campesino entiende el riesgo de perder sus tierras a compradores de grandes empresas, desbastándolas para implantar monocultivos en grandes superficies – como ocurrió en otros lugares de Colombia. Después se da cuenta el agricultor que ha perdido en todos los terrenos: ya no tiene su tierra y como muchos, se encuentra vagando en grandes ciudades poco amenas, donde le falta su sana alimentación que solo puede adquirir a precios muy altos, incluso le es difícil encontrar trabajo. Mientras tanto, las fincas que ha abandonado son convertidas en monocultivos, que se mantienen con gran derroche de pesticidas, las tierras se agotan más y mas, se cambia el curso de los ríos como se hizo para la industria del aceite de palma, el agua desviada, se contamina…

Mientras tanto, economistas y políticos celebran por el aumento del Producto Interno Bruto (PIB), un brindis por los árboles cortados y los campesinos en bancarrota.

Los campesinos van comprendiendo que tienen que reflexionar sobre su posición y su tarea en la sociedad: ¿qué quieren producir y cómo?

Los campesinos de la Macarena ven como en otros lugares del mundo se producen alimentos de forma maquinal y robótica, en circunstancias artificiales. Se dan cuenta del problemático suministro de alimentos a nivel mundial. Tal problema no se puede solucionar por la mera ciencia: los alimentos necesitan más, se tiene que contar con las culturas, con las costumbres alimenticias de los pueblos, el tipo de semillas desarrolladas durante generaciones… cuyo valor se ha demostrado y cabe conservar.

Más que nunca los campesinos de La Macarena tienen conciencia de la importancia de su propias semillas, del derecho a su empleo y conservación, que significa su independencia a largo plazo, la seguridad de seguir disponiendo de sus sanos alimentos tanto por su propia salud como por la de sus conciudadanos.

 

En tal marco surge el problema de las plantas genéticamente manipuladas. No se han prohibido aun de forma absoluta en Europa, es aplastante la fuerza de los lobbys, pero en este se ha podido mantener a límites muy estrictos.

Tanto la Manipulación genética como los pesticidas deben estar bajo correcto control para proteger el entorno y al consumidor. Es aterrador darse cuenta del hecho que dos grandes y solo dos compañías gestionan la mitad o más de la producción mundial de alimentos en estos asuntos. Gestionar aquí llega a ser manipular y dominar, mas inquietante es pensar que seguramente en una generación la población mundial de los actuales 7 billones va a pasar a 9 o 10 billones.

La actitud en cuanto al nuestro medio ambiente es igual a la cual se tuvo con los bancos. Más y más ganancias, año tras año. Hasta que el riesgo es tanto que se derrumba todo el sistema. Los bancos conceden préstamos con el dinero del estado y de sus ciudadanos, sin ninguna consideración ética. Lo mismo se hace con el medio ambiente, con nuestro entorno. Más ganancias, año tras año, ¿quién habla de ética? Hasta que todo llega a ser envenenado, las tierras empobrecidas, el aire y el agua contaminados… daña nuestra salud y la de nuestros hijos. A lo que se reacciona con medicinas, para mejor la gloria y ganancia de la industria farmacéutica. Habiendo pagado por una alimentación que lo enferma, y después el hombre pagará por las medicinas salvadoras.

Se cortan en América del Sur los últimos bosques originales, reemplazados como siempre por más pasto, más maíz y más soja, ¿para quién? La ganadería en Europa, más de 200.000 km cuadrados al año, ¿Quién pierde? Las selvas, los bosques, los animales…la biodiversidad del sur, que irremediablemente se se perderá?
Pero no sé preocupe! Esto no figura en la parte del Producto Interno Bruto (PIB) de un estado. Como tampoco los daños causados por las toneladas de pesticidas que generan enfermedades en tierras y en personas. Ya está dicho, la comida es cultura y hemos llegado a comer demasiada carne. ¿Pero quién impone las costumbres alimenticias en el mundo de la globalización? los medios y las grandes industrias que lo poseen.

Los campesinos van comprendiendo que la globalización con lleva un cambio en las pautas de comer. En las ciudades, las personas tienen cada vez menos tiempo, y tampoco invierten mucho en comida, pero si en Televisión y celulares de última moda, imprescindibles en la nueva cultura.

Se vuelcan hacia el disfrute ofrecido por la Mcdonalización y Cocacolización de la sociedad global. Si se come demasiada carne, las grasas y los azucares baratos son cada vez más presentes en la comida. La juventud es la que más adopta tales costumbres, olvidados y quién sabe si ignorando su índole artificial. La gente ignora la relación que pueda existir entre una alimentación deficiente y un sin número de enfermedades que asoman la cabeza en la actualidad como diabetes, enfermedades del corazón, autismo, síndrome de cansancio crónico, fibromialgia, Alzheimer….
Se sospecha que la actual generación ya no alcanzara mayores edades a causa de la polución del aire, el agua y la comida.

En el entorno del pueblo de la Macarena, existen 4 reservas Naturales reconocidas por el Estado Colombiano. Se trata de La Macarena con Caño Cristales, único, de 620.000 hectáreas, de la reserva de los Picachos de 447.000 hectáreas, de parque Tinigua de 201.800 hectáreas y de Sumapaz de 154000 hectáreas, pero adentro de estos y en sus alrededores, parece increíble, se han otorgado concesiones para la explotación de petróleo, otra vez el viejo razonamiento, da dinero, aumenta el Producto Interno Bruto? Y se alegran políticos y economistas. ¿Quiénes pierden? las personas del lugar, quedándose dañada la reserva, los árboles no tienen derechos, se secan las aguas y manantiales, se ensucia el agua subterránea, pero nadie lo nota, todo está escondido debajo de la tierra, y cuando la siguiente generación se da cuenta del problema, el propietario del pozo de petróleo ya se ha esfumado hacia el Norte del continente.

Nos enfrentamos aquí a la eternal ceguera. No se consulta a la gente, ni se le informa como se debiera. Las empresas petroleras proporcionan a sus trabajadores la imagen de una explotación limpia, y estos se lo creen, en la lealtad propia de la gente. Que las inmundicias y suciedades que se bombean se desagüen en las regiones del Orinoco o del Amazonas, ¿Qué más da?, agua la hay bastante, que fluye hacia Venezuela o Brasil… ¿quién lo va a advertir allá? Qué más da si mueren los peces? puesto que no tienen ni voz ni voto, ni los Indianos.

Es escasa la población, ignorante y sin información, con pocas posibilidades de defenderse y con una mínima representación política. El sueño es que haya una concientización para comprender que es la gente que decida de su teritorio.

Y en este paraíso no cabe extracción de petroleo. No se pueden acabar los ultimos territorios limpios y lindos.

Así se está creciendo en estos anhelados sueños, la convicción de que todos tengamos que unirnos, el alcalde, los concejales, los operadores turísticos, los comerciantes, las fuerzas militares, los docentes, los campesinos, para conformar todos una unidad para proteger el mundo en el cual vivimos, en paz y por ser un autentico paraíso.

Puede que la Macarena no llegue a ser más que una gota de agua en el océano, al realizarse este sueño de las mil y una noche, pero será una gota de agua limpia que nunca jamás, esperemos, se contamine de petróleo ni pesticida.

La tierra es nuestra casa y no hay otra.
Por lo cual escribimos lo presente como el sueño de Martin Luther King, “I have a dream…”
Que fructífera…
Se agradece todo tipo de ayuda.
Jardín Botánico de La Macarena

 

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